La vida es bella, si vives.

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Salud!

lunes, 16 de enero de 2012

La irracionalidad de la nacionalidad

Debemos comenzar por el principio: El nacimiento.
Aunque ya, para ese entonces, había pasado nueve meses tragando placenta, no me quiero referir a esos tiempos avergonzantes. El nacimiento es el verdadero comienzo. Es cuando realmente vivimos, respiramos, nos convertimos en sujetos de derechos y deberes. La familia se alegra (en ocaciones), todo es felicidad. Así, pues, en cierta forma y con la no supervisión de mis representantes, me permitiré narrar cómo suceden estas cosas:

Vemos una luz muy brillante, luce apetecible, provocativa, mmmm, qué será eso? A ver... Pérate! Suelta! Déjame!!! Aaaahhh!!!!! Aaahhhh!!!

Me sacaron... 

Como si fuese un juguetico me agarran por un pie y me comienzan a tocar con algo áspero, poroso, me lo pasan por todo el cuerpo, si, por TOOOODO el cuerpo. De pronto, me enlazan con otra cosa porosa y me someten de tal forma que solo la cabeza tengo afuera. No puedo moverme, tengo ganas de correr, de abatir los brazos pero no puedo, maldita toalla, maldita libertad.

Luego me hacen ciertas mediciones, pero no me miden lo que yo mismo me mediré más adelante: el miembro inferior... derecho o mejor conocido como pie. Qué creías?
-Hola mami.- Saludé, aunque no se porqué. Me miraba, la miraba, me miraba, yo me babeaba, ella también, qué ternura. Veo para el techo, todos los bombillos de la lámparas estaban prendidos y pregunto: 
-¿Donde estoy?.
-Bueno, te explico... me dije
-ah? tu?
-Si, yo.
-O sea, yo mismo?
-Sigue escribiendo, pues.
-Damn!
-Bien, estás en Venezuela...
-
Resulta que, hace mucho tiempo, antes que, inclusive mi abuelito naciera, a unos señores que estaban reunidos tomando brandy y fumando cigarros se les ocurrió la brillante idea de asignarle un nombre distintivo a cada pedazo de terreno que tenían. 
- A este lo llamaremos... Italia. 
-Eeeeh!!, Bravo bello!! Bravo! Pasta, pasta!! (celebrabran). 
-A este lo llamaremos... China (por la cantidad de chinos que vivían allí). -Eeeeh!! (casita, palito, palito, casita). 
-A este lo llamaremos... Guatemala -Eeeh!! (y comenzaron a arrojarse estiércol). Y así continuaron con la titánica labor y fueron asignándole a cada terreno un nombre distinto. 

Salió un reconocido Abogado y político:
-Propongo que cada terrenito pueda tener sus propios sirvientes, esclavos, cachifas y wachimanes
-Aprobado!!!
-Eeeh!!!
-A este personal -volvió a intervenir el abogado- lo llamaremos... población.
-Eeeeh!!!

De esta forma, estos poderosos ya reunían los elementos existenciales que la doctrina del derecho constitucional sugiere cumplir para la creación o constitución de un estado, estos son: Territorio, Población y Poder. Y así fue como se constituyeron las primeras naciones del mundo moderno.

Mientras tanto, yo, recién nacido como era, y gracias al azar de los dolores de parto de mi adorada madre, nací dentro de los límites de un territorio que uno de esos llamó, Venezuela (por la similitud del particular olor a cloaca que tenía la Venecia de Italia y ese lugar, o porque ambas se estaban hundiendo en su propia porquería, nadie me ha podido aclarar la cosa). 

Así, pues. Debo llevar con esta cruz que, por lotería no jugada pero si mal ganada, me acompañará hasta el final de los días.

PD1: Las nacionalidades son solo una etiqueta puestas al azar que nos estigmatiza desde nuestro mismo comienzo y que no honra el espíritu del hombre moderno que solo exige vivir en donde le mejor le parezca y convenga.

PD2: Las fronteras solo están en los mapas y papeles. El mundo nos pertenece, vivamos en él.

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